El Undués moderno

Los siglos XIX y XX son en los que el pueblo se desarrolló hasta la forma que presenta en nuestros días. El siglo XIX comenzó en su primera parte con la guerra de la Independencia entre Francia y España. Las Cinco Villas no quedaron al margen de la contienda. Undués un lugar retirado de los grandes caminos de la región vio como sus caminos eran usados en algunos momentos por tropas francesas o españolas cuando querían pasar desapercibidas. En algunas ocasiones pasaron las tropas por el lugar y hasta hubo una escaramuza el 17 de mayo de 1813 cuando las tropas francesas se encontraron con los aragoneses del sexo batallón de Espoz. Se produjo un enfrentamiento entre ambos ejércitos causando los franceses 5 heridos y cogieron a 2 prisioneros de las tropas rebeldes. Tampoco Undués se libro de las exigencias económicas que el bando francés hacía a los pueblos de las Cinco Villas. En particular durante el año 1809 el gobierno francés solicitó a los pueblos de las Cinco Villas la mitad del trigo que tuvieran en su poder. Tenemos constancia de que en 1810 el alcalde y el síndico de Undués echaron abajo la puerta del granero de la Primicia para llevarse el trigo que tenía, sin consentimiento del primiciero, y pagar así lo exigido por el gobierno francés al pueblo.

Hacia mitad del siglo XIX hubo un gran movimiento migratorio hacia Undués de Lerda. Según los censos de población de 1850 y 1857 el pueblo  tenía 497 y 710 habitantes, respectivamente. En tan solo 7 años hubo una variación de 213 personas. Este fue el mayor pico de población que tubo el lugar a lo largo de su historia. A finales del S. XIX la población ya había descendido a 494 habitantes, la misma que antes del incremento. Esta llegada de nuevos vecinos resultó ser muy perjudicial para el lugar. En primer lugar, se tuvieron que construir nuevas casas para albergar a toda esta población. Esto hizo que el pueblo se expandiera a lo que hoy es el barrio de Viñero y la parte baja de la calle mayor. El núcleo urbano del pueblo adquirió así la estructura que presenta actualmente. Las construcciones nuevas requerían de madera para construir los tejados, puertas, ventanas, muebles y demás enseres cotidianos. Para ello hubo que talar un extenso robledal que se encontraba en lo que hoy se conoce como el paco del Bujo. Además, hubo que roturar nuevas tierras para poder sustentar a los nuevos vecinos. Esto supuso una pérdida de pastos que mermó la economía del lugar. En particular, la cabaña vacuna, la cual hacia 1870 contaba con 400 vacas. Una década después apenas quedaban 70, para ir descendiendo y desaparecer durante el siglo XX.

La primera mitad del S. XX estuvo marcada por la contienda de la guerra Civil. Una vez más, el lugar de Undués de Lerda alejado de las vías de comunicación importantes no sufrió altercados bélicos. Sin embargo, muchas familias vieron partir a sus hijos al ejercito, algunos de los cuales nunca más volvieron. Durante el S. XX Undués adquirió una serie de infraestructuras básicas que permitieron mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Este fue un hecho importante para que el pueblo no desapareciera definitivamente y para que estuviera conectado con el mundo circundante. Durante siglos Undués fue un lugar  de difícil acceso al cual se llegaba mediante caminos muy toscos o mediante sendas por las cuales transitaban seres humanos y caballerías. Los pueblos próximos a Undués se comenzaron a conectar mediante carreteras, por la cuales transitaban los nuevos automóviles que acortaban considerablemente el tiempo de viaje entre los núcleos Urbanos y posibilitaban el transito de grandes cantidades de mercancías. Uno de los anhelos de Undués durante la primera parte del siglo XX fue salir de su aislamiento y conectarse, mediante una carretera, a las vías de comunicación rápida cercanas. Se realizaron diversos intentos para hacer una carretera que uniera el pueblo con la carretera que conectaba a Sos con Ruesta. Al fin, la Diputación Provincial de Zaragoza aprobó el proyecto en 1936. El cual se vio truncado por el inicio de la guerra civil, terminándose al final de la contienda. También se produjo durante el S. XX la llegada del suministro de agua y luz al pueblo. Ambos suministros, hoy básicos, llegaron durante los años 50. Para el agua se construyó una fuente dentro del núcleo urbano del pueblo a la cual la población acudía a abastecerse. Esto mejoraba no tener que desplazarse hasta el río del lugar a por agua. Además, suponía una mejora apreciable de las condiciones sanitarias del agua que se consumía, ya que esta era traída diréctamente desde un manantial. Sin embargo, el suministro de agua a las casas particulares no llegó hasta la década de los 70.

El siglo XX estuvo marcado por un acusado abandono poblacional de Undués. A partir de la década de los 50, la automatización de las labores agrícolas hizo que las pequeñas haciendas, como las de Undués, no fueran rentables. Esta revolución agraria hizo que la población del pueblo comenzará a emigrar hacia las ciudades próximas para encontrar otro tipo de trabajo fuera de la agricultura y la ganadería. El saldo migratorio de la población de Undués reflejo tasas negativas en varias décadas del S. XX. Pero sobre todo en la de los años 60. Al final del siglo apenas una población muy envejecida de escasamente 50 personas estaban censadas en el pueblo.

La situación ha cambiado desde finales de los años 90 cuando se rehabilitó el camino de Santiago desde Ruesta a Undués de Lerda. Esto llevó consigo la construcción de un albergue para peregrinos y crear una cierta actividad económica al margen de las tradicionales agricultura y ganadería. Además, se construyó un tramo de la carretera hacia Javier proporcionándole al pueblo la ansiada salida hacia Sangüesa. Acortando así los tiempos de traslado a Sangüesa y a Pamplona. Todos estos hechos unidos al crecimiento inmobiliario que se produjo en España en la primera década del S. XXI posibilitó que se rehabilitaran gran parte de las edificaciones que antaño estaban abandonadas y derruidas. Varias personas jóvenes han ido a residir al pueblo en los últimos 10 – 15 años lo que ha hecho que la población se haya rejuvenecido habiendo niños suficientes incluso para que  el colegio del pueblo volviera a abrir sus puertas en el curso 2008-2009.

Por todo ello, la actual imagen de Undués nada tiene que ver con la imagen decadente a punto de desaparecer que presentaba en la década de los años 80. Actualmente el casco urbano del pueblo presenta su esencia medieval y es un lugar ideal para pasar unos dias de descanso y disfrutar de todo el encanto de este tesoro oculto de las Altas Cinco Villas.